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    lunes, 23 de octubre de 2017

    Madre e hijo unidos por el dolor

    Su mirada denota tristeza, pero no desesperanza. Le falta todo en su humilde casa con paredes de madera y piso de tierra. Incluso le falta la salud a ella y su hijo, pero se aferran a la vida. Ambos necesitan ayuda. Podemos ser ese canal de luz para alumbrar su tétrica existencia.

    La noche pasó ya y salió el sol ¡Que bueno! Porque durante la madrugada se cuela el viento frío entre las rendijas de la pared de madera. Es que las tablas deformes lo permiten.

    Petrona Luna Entzin sale de su humilde casa. También su hijo Mincho Méndez Luna, de 28 años. Ambos son ayudados por Gerardo Méndez. El joven se sienta sobre una silla vieja, herrumbrada.

    La amorosa madre le coloca unas almohadas en el respaldo, ella se sienta en el suelo. Mincho calza unas sandalias de hule, mientras que Petrona está descalza.

    Las dos manos del joven lucen cerradas, no tiene movilidad. Petrona explica que es a causa de un tumor cerebral.

    Así, el joven luce una barba sin rasurar, delgado, demacrado.

    Petrona viste una falda azul y una playera blanca amarillenta, fiel reflejo de su extrema pobreza y también de su falta de movilidad. Ella, de 43 años de edad, sufre parálisis en ambas piernas, lo que le impide cuidar de Mincho, y éste tampoco puede cuidar de su progenitora.

    Gerardo cuida de su madre y su hermano. La cruz es pesada y requiere de una mano amiga.

    Petrona, sentada en el suelo, sabe que la vida es así, como una rueda de la fortuna, que a veces estás arriba y otras, abajo.

    Mira triste, pero no desconsolada. En su mirada hay esperanza. La mujer cree que puede ser sana y auxiliada por la sociedad, si las personas abren el corazón y las manos para ayudar.

    Pero su esperanza nace de una fuente mayor, a su lado hay un libro negro, es la Santa Biblia, ahí es donde Petrona busca refugio en medio del vendaval, ahí es donde alcanza la paz en medio de la tormenta.

    Petrona y Mincho viven marginados, literal y simbólicamente, de la sociedad.

    Su casa se ubica en el rancho Las Guacamayas, municipio de Jiquipilas.

    Ellos requieren de atención médica, pañales para adulto y recurso en efectivo.

    PARA AYUDAR

    Gerardo Méndez, quien cuida de su madre y hermano, espera ansioso la llamada al teléfono 9681274409 o acudir personalmente al rancho Las Guacamayas, municipio de Jiquipilas.

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