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    lunes, 24 de abril de 2017

    La caída de “Alboritos”

    En el régimen político del PRI, todos los gobernadores de Chiapas han sido puestos desde el centro del país. Eso significa una debilidad de los grupos de poder local, que jamás han logrado imponerse sobre las decisiones del círculo de poder en torno del presidente de la república. Esto aplica para el ascenso de Juan Sabines, quien apoyado por Pablo Salazar, gobernador de la entidad, en el último momento afianzó la gubernatura, al buscar la cercanía del extinto Juan Camilo Muriño, hombre fuerte del presidente electo, lo que fue determinante –junto con varios millones de pesos del erario-, para que el chiapaneco Alejandro Luna Ramos, magistrado ponente de TRIFE, le diera el triunfo, a todas luces ilegal, a Sabines Guerrero.


    En el 2018, lo que está en juego es la posibilidad de que en Chiapas, por primera ocasión, una decisión local, se imponga sobre la decisión de los grupos nacionales, en la designación del gobernador.

    Todo parece indicar, que antes del fin de semana, quien tenía todos los amarres hechos para la gubernatura de Chiapas era Roberto Albores Gleason. Él construyó acuerdos con Miguel Osorio Chong, quien en su última gira por Chiapas le exigió a Manuel Velasco Coello que definiera su apoyo al PRI. De igual manera, es el candidato del grupo de Luis Videgaray, que controla al PRI nacional y cuenta con el respaldo de figuras como José Murat, Fidel Herrera y Juan Sabines, tres personajes que desde hace diez años han sangrado presupuestalmente a Chiapas y pretenden seguir tomando decisiones y saquear a la entidad ahora con “Alboritos”.

    La decisión ya estaba tomada. El hijo de Satanás era el elegido, pero de pronto toda esa estrategia se derrumbó. Las causas, la soberbia de instrumentar una ceremonia faraónica, en el que 40 mil personas lo vitorearan en el Estadio Víctor Manuel Reyna. “Alboritos” exageró su ascenso porque no tiene el trabajo político ni el talento del encantador de serpientes. Pero peor aún, tiene destruido a su partido en la entidad y jamás ha tenido la intención de construir la unidad, aún y cuando ha manejado más de 300 millones de pesos de presupuesto público, sin que haya realizado una administración honesta y transparente  de esos recursos.

    La disciplina del partido ya es un mito. Creer que los priistas lo iban a aplaudir y someterse a los caprichos del centro es una ingenuidad política. Desde marzo distintos grupos de priistas se vinieron reuniendo bajo la exigencia de dos principios: legalidad y transparencia, dos valores que exhiben las carencias del senador Albores Gleason.

    Él desempeña en la ilegalidad la dirigencia del PRI estatal, pues su encargo concluyó en enero del 2016  y pese a ello continúa recibiendo y gastando las prerrogativas que recibe ese partido, situación que lo pone en la condición de estar cometiendo peculado.

    No obstante esas irregularidades, “Alboritos” se encaprichó en un evento faraónico para iniciar su carrera a la gubernatura e inventó el pretexto de rendir su informe de gestión legislativa. El evento se realizó el sábado 22 de abril y todo resultó un infortunio.

    Primero, ante su falta de trabajo partidista, tuvo la ocurrencia de llenar el estadio con las beneficiarias del programa Progresa, que fueron acarreadas desde la madrugada de ese día. Segundo, no tenía nada que informar, el evento se circunscribió a un mensaje vacío, en el que nunca expuso sus acciones y su trabajo realizado, lo que da muestra de que ese evento, más bien, fue un acto anticipado de campaña. Pero lo peor que le pudo suceder, fue la agresión a los compañeros periodistas de Chiapas sin Censura, José David Morales y Nehemías Jiménez, quienes transmitían en vivo para las redes sociales –en el que hicieron público el acarreo inhumano de las mujeres beneficiarias de Progresa, quienes fueron amenazadas para obligarlas a asistir al informe-, esa transmisión desnudó la inmoralidad del senador Albores y ante ello, el personal de logística intentó bloquear la transmisión para después llamar a personal de seguridad quienes con arbitrariedad y lujo de violencia sacaron a esos periodistas del evento.

    El daño ocasionado aún no ha sido dimensionado por el senador Roberto Álbores. Pero ese evento lo contrapunteó con la prensa, el video de ese desalojo tiene más de un millón de vistas, lo que lo convierte en el video chiapaneco más visto en las redes sociales; el desprestigio de “Alboritos” va a adquirir dimensiones nacionales, en virtud que ese video va a ser transmitido en todos los canales de televisión; el desalojo de los periodistas dio muestra clara de la intolerancia a la crítica que caracteriza al senador; la candidatura, que ya la tenía en la bolsa, prácticamente se le cayó y ahora tendrá que atender la demanda por delitos electorales, al que va a ser sometido, por incurrir en un delito al dar un uso político-partidista al programa Progresa.


    Con información de Diario Contra Poder Chiapas.
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